Todos los cuentos (Libros del Tiempo)

By Antonio Pereira

Cuentos, relatos, narraciones breves, las historias de Antonio Pereira, el viajero visionario y vitalista por los vasos comunicantes de l. a. memoria y el sueño. Desde el deslumbramiento juvenil por Rimbaud y l. a. literatura francesa al diálogo amistoso con sus pares, Borges o Cunqueiro. En cada página un huésped conmovedor, los angeles emoción compasiva por los humildes, los angeles sonriente raíz cervantina del elogio de los angeles libertad. Un maestro de los angeles brevedad intensa en los angeles frontera de los géneros, con los angeles delicadeza cómplice de quien entiende l. a. escritura como otra forma civil de los angeles felicidad. Esta es su iluminación tolerante, los angeles desnuda toma de verdad como dejó escrito Vicente Aleixandre refiriéndose a los angeles poética de Pereira. "El humor y los angeles ironía caracterizan l. a. mayoría de unas piezas breves, que saben concentrar su poder en los angeles insinuación, en l. a. sugerencia velada, en las puertas entreabiertas por las que el lector puede mirar o imaginar." Culturamas. "Una literatura que l. a. crítica ha reconocido como imprescindible en los angeles historia del cuento español de las tres últimas décadas del siglo XX" El País. "Todos los cuentos es un regalo para el lector." El Mundo

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Spanning the Brothers Grimm to Kafka and past, a brand new number of the main unusual and fantastical German tales from the previous two hundred years  Franz Kafka posthumously cornered the nightmare industry within the 20th century. but in our adulation of Kafka's splendidly extraordinary prose, English-language readers are likely to put out of your mind the truth that he was once no longer spawned Athena-like from the skull of German literature.

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Chosen as one of many manhattan occasions ebook Review's 10 top Books of the 12 months. Four-time winner of the O. Henry Prize, three-time winner of the Whitbread Award, and five-time nominee for the Booker Prize, William Trevor is without doubt one of the so much acclaimed authors of our period. Over a profession spanning greater than part a century, Trevor has crafted exquisitely rendered stories that brilliantly remove darkness from the human situation.

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Ni un temblor de sus arrugas bajo l. a. boina, descolorida por el sol. Alvaro Torre asideó a Carballo con gesto delicado y prócer: –Vea, buen hombre –dijo mostrando el programa de mano–. Lo que nosotros queremos (y su dedo afilado iba subrayando el renglón) son tres localidades cuyo precio está aquí bien claro: pesetas diez cada una, impuestos incluidos. El de Avellanejo hizo pantalla en l. a. oreja con su mano encallecida. Al compás de un pasodoble andaluz y marchoso, que period su especialidad, desfilaba los angeles Banda Municipal de Redondela. Iba Alvaro a insistir, pero el hombre había oído bien. Empezó a aclararse: –Le hubo muchos gastos, ¿sabe usted? , y hay que pagar los angeles sobretasa. Los del pueblo, no. Pero los forasteros, ¿sabe usted...? Parece mentira que en un minuto pueda pasar un hombre –tres hombres– de los angeles cólera al acento persuasivo, y de las buenas maneras a los angeles indignación otra vez. Lo taurino es lo único puntual en España, y temíamos que l. a. corrida fuera a empezar en nuestra ausencia. Todas las razones rebotaron contra los angeles cara de leño que teníamos enfrente. –Uno es un mandao, ¿verdad que me entiende usted? Dejamos al hombre por imposible. Acudimos a un guardia municipal. Nos dijo que teníamos suerte, que mismamente allí llegaba el señor alcalde. ¡Qué peso se nos quitaba de encima! Hicimos mal, eso sí, en hablarle los tres a un tiempo, por culpa del nerviosismo. El alcalde, luciendo un clavel encendido sobre los angeles solapa, nos escuchó con atención, hasta podría decirse que con respeto. Miró para el tipo de las entradas, moviendo arriba y abajo los angeles cabeza en gesto de reconvención, y a nosotros nos sonrió como explicando: ¡qué le van a pedir ustedes a un adoquín! Luego, y excusándose por los angeles prisa, pues tenía que llegar a punto para lo de correr las llaves, dictó providencia y prosiguió su marcha. –Ya oyeron a los angeles autoridad: diez para los del pueblo; y a los forasteros, veinte, pero para ustedes, quince. ¿Las corto o no las corto? A Carballo y a mí nos dio miedo l. a. palidez súbita de nuestro amigo Álvaro Torre. Sus manos temblaban sin que él pudiera remediarlo. Acaso no quería remediarlo. Algo dijo de recurrir al gobernador y de lo contencioso administrativo; pero, sobre todo, empezó a hablar de aquella manera tan suya, como con mayúsculas: «La Ley, los angeles Libertad, Los Derechos del Hombre, El Sufragio Universal... ». Lo que mejor recuerdo, ya lo dije al principio, son las palabras aquellas: «¡Quién sabe lo que pueda valer, para toda una vida, los angeles valentía o los angeles claudicación de un instante! ». Un clarinazo imperativo, inmenso, sonó dentro de l. a. plaza, y Carballo y yo –no sé si debo avergonzarme, ¡hace ya tanto tiempo! – arrojamos precipitadamente los tres duros de cada uno sobre los angeles tabla y corrimos a no perder el primer novillo del monstruo de l. a. Bañeza. Álvaro Torre de Peñasanta estuvo paseando, altivo y solo, por l. a. orilla del río Avellanillo, según supimos después. Estos Torre de Peñasanta no es l. a. primera vez que se pierden el huevo por defender el fuero. Unas botas del forty three El cielo amenazaba lluvia.

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